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ERMITA DE LOS MÁRTILES
Frente al Palacio de Los Salcedo se halla la Ermita de Los Martires, templo muy vinculado a la historia y
a los destinos de la pequeña aldea que fue la Ólvega medieval. En esta leve prominencia del terreno debió existir
una pequeña iglesia, en torno a la cual se apiñaron las casas de los moradores de la villa. La Ermita Actual data de
finales del siglo XIII. Es el edificio más antiguo del casco urbano, y conserva su traza primitiva casi en su totalidad.
Su aspecto exterior es de fortaleza, y sin duda fue el lugar de refugio de los habitantes ante circunstancias de indefensión dentro
de la historia bajomedieval.
La ermita está compuesta por mampostería, salvo las esquinas y la portada principal. Hay canecillos de piedra lisos
bajo una hilera de losas que forman el alero de la fachada. Una pequeña ventada apuntada y la puerta de entrada con
doble arco apuntado son los únicos vanos del edificio.
La iglesia, construida con el fin de ser utilizada como panteón, mausoleo y sepultura santa de los hijos mejores del
lugar (1474), es de dimensiones reducidas, pero, liberada del lastre de elementos ahora extraños, resulta acogedora
y hasta primorosa. Tiene bóveda de cañón apuntado, que dos arcos fajones sobre ménsulas lisas dividen en tres tres
tramos y una imposta continua recorre los muros.
Frente a la puerta de entrada llama la atención la pintura mural de un gran castillo en llamas con una inscripción
que viene a recordar un doloroso y glorioso hecho, conservado en el alma de la villa, santo y seña de un pueblo y de
la índole de sus gentes, hecho que es la carta credencial para la villa del título de "Segunda Numancia".
Es la memoria perpetua que inmortaliza a sus antepasados.
Los muros laterales.
En el lado izquierdo hay una imagen de la Virgen adolescente. Sigue la figura clásica de San Isidro y un cuadro de Santa Lucía. En el retablo pintado barroco, el centro lo preside el Sagrado Corazón de Jesús, y encima se ve una copia de la Piedad sobre tabla y aún más arriba, un crucifijo con efigie.
En el lado opuesto, se ve otro retablo pintado barroco, dedicado a San Ramón Nonato.
El retablo.
Está bien conservado y luce un rico dorado en su estructura de líneas escuetas y armónicas. Data de principios del siglo XVII. Su cuerpo está formado por cuatro grandes columnas de fustes acanalados y con capitel corintio. Resulta barroco y original. Hay representaciones de la Anunciación del Ángel a Maria y de la Visitación de la Virgen a Santa Isabel, cuadros del Nacimiento de Jesús y de La Sagrada Familia e imágenes de la Virgen de los Mártires (escultura decana de la villa, de traza gótica y alguna reminiscencia románica) y de San Blas Obispo (talla gótica del siglo XV con estofato y policromía en su vestimenta)
Al lado derecho del retablo, se encuentra una imagen de San José, y sobre la credencia está la de San Pascual Bailón (1886).
En el ático, está el calvario: el Cristo es escultórico, con perizoma barroco, y la Virgen y San Juan están pintados sobre lienzo.
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Documentación: Jesús Martínez y Javier Cacho
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